Yo solía escribir cartas en donde firmaba mi nombre en el fondo.
También solía dormir bien por las noches hasta quetodas mis memorias decidieran nadar por lo ancho de mi mente. Nuestras vidas cambian tan rápido.
Pasan las horas, los meses , los años.
Nada tan puro está destinado a durar.
Para cuando nos volvimos a encontrar,los tiempos ya habían cambiado.Ya nada era lo mismo, ya no esperaba nada de ti. Nunca llegué a escribirte esa última carta,nunca más volví a abrir mi corazón sobre el papel.Me quedé parado, sin tinta, en medio de una ciudad dormida. Ahora parece tan extraño cómo solíamos esperar por esas cartas,que algo tan pequeño pudiera significar tanto para nosotros.
Zapateando, fumando, murmurando, viviendo.
Oh, cómo esperábamos por esas cartas,caminando en círculos por horas.Sentados, acostados, respirando, viviendo un poco más. Todo ese tiempo perdido para ahorano tener nada que mostrar a cambio.¿Pero ya qué importa? Al final, todo valió la pena.

No comments:
Post a Comment