Hace poco leí un cuento escrito por una chica que conozco y dentro de dicho cuento se repite una frase que me recordó a un poema escrito por Jaime Sabines. Por si tienen curiosidad, la frase es: Me muero por verte. Un sentimiento un poco contradictorio, pero supongo que muchas hipérbolas no reparan en tonterías como la lógica y el sentido común. No me malinterpreten queridos lectores, no es una crítica sino un elogio a la lo delicioso que es poder decir las cosas figurativamente, alegóricamente y metafóricamente sin que venga la policía del lenguaje a ponerte tras las rejas por utilizar mal el Español mmm....quiero decir Castellano!
Sabrá alguien de donde proviene tan curiosa expresión? Me muero por...? Realmente algo puede ser tan deleitoso, tan exquisito o tan placentero que figurativamente te quieres morir? No me entero de nada porque si digo por ejemplo: Me muero por comer un helado, no significa eso que no podré saborear el susodicho helado porque caeré muerto de un ataque de verrugas caníbales antes de poder poner en mi boca ese simple placer terrenal?
Que alguien me lo explique como si tuviera cinco años por favor. Mientras espero sentado, he aquí el poemilla en cuestión:
NO ES QUE MUERA DE AMOR, MUERO DE TI....
No es que muera de amor, muero de ti.
Muero de ti, amor, de amor de ti,
de urgencia mía de mi piel de ti,
de mi alma, de ti y de mi boca
y del insoportable que yo soy sin ti.
Muero de ti y de mi, muero de ambos,
de nosotros, de ese,
desgarrado, partido,
me muero, te muero, lo morimos.
Morimos en mi cuarto en que estoy solo,
en mi cama en que faltas,
en la calle donde mi brazo va vacío,
en el cine y los parques, los tranvías,
los lugares donde mi hombro
acostumbra tu cabeza
y mi mano tu mano
y todo yo te sé como yo mismo.
Morimos en el sitio que le he prestado al aire
para que estés fuera de mí,
y en el lugar en que el aire se acaba
cuando te echo mi piel encima
y nos conocemos en nosotros,
separados del mundo, dichosa, penetrada,
y cierto , interminable.
Morimos, lo sabemos, lo ignoran, nos morimos
entre los dos, ahora, separados,
del uno al otro, diariamente,
cayéndonos en múltiples estatuas,
en gestos que no vemos,
en nuestras manos que nos necesitan.
Nos morimos, amor, muero en tu vientre
que no muerdo ni beso,
en tus muslos dulcísimos y vivos,
en tu carne sin fin, muero de máscaras,
de triángulos oscuros e incesantes.
Muero de mi cuerpo y de tu cuerpo,
de nuestra muerte ,amor, muero, morimos.
En el pozo de amor a todas horas,
inconsolable, a gritos,
dentro de mi, quiero decir, te llamo,
te llaman los que nacen, los que vienen
de atrás, de ti, los que a ti llegan.
Nos morimos, amor, y nada hacemos
sino morirnos más, hora tras hora,
y escribirnos y hablarnos y morirnos.
1 comment:
Yo también he leído el cuento del que hablas, y en ese caso no fue una hipérbole, sino que de verdad el chico murió por querer verla a ella. Hay que tener cuidado cuando uno dice esas cosas, no vaya a ser que luego te atropellen.
A mí, por ejemplo, no me apetece ahora mismo morirme por nada, ni siquiera por un buen helado de chocolate, y sin embargo, me muero por ver a una persona que está lejos y en la que me ha hecho pensar tu poema de J. Sabines, especialmente con ese "Morimos, lo sabemos, lo ignoran, nos morimos entre los dos, ahora, separados..."
"en gestos que no vemos..."
Pero no debe ser tan grave la cosa cuando frecuentemente solemos morir por un vaso de agua, ¿no?
No he podido explicarlo como para un niño de cinco años, porque a menudo no sé explicarle ni a uno de 25
¿Cuántos tienes tú?
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