No conozco muy bien a Pamplemousse pero estoy casi segura de que le habrá encantado esta entrada semi-inaugural del blog.
Diálogo de Alicia en el País de las Maravillas: -¡Ah, eso lo explica todo!-dijo el Sombrerero-. El Tiempo no tolera que le den palmadas. En cambio, si estuvieras en buenas relaciones con él, haría todo lo que tú quisieras con el reloj. Por ejemplo, supón que son las nueve de la mañana, justo la hora de empezar las clases, pues no tendrías más que susurrarle al Tiempo tu deseo y el Tiempo en un abrir y cerrar de ojos haría girar las agujas de tu reloj. ¡La una y media! ¡Hora de comer!
-Sería estupendo, desde luego-admitió Alicia, pensativa-. Pero entonces todavía no tendría hambre, ¿no le parece?
-Quizá no tuvieras hambre al principio -dijo el Sombrerero-. Pero es que podrías hacer que siguiera siendo la una y media todo el rato que tú quisieras.
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No conozco muy bien a Pamplemousse pero estoy casi segura de que le habrá encantado esta entrada semi-inaugural del blog.
Diálogo de Alicia en el País de las Maravillas:
-¡Ah, eso lo explica todo!-dijo el Sombrerero-. El Tiempo no tolera que le den palmadas. En cambio, si estuvieras en buenas relaciones con él, haría todo lo que tú quisieras con el reloj. Por ejemplo, supón que son las nueve de la mañana, justo la hora de empezar las clases, pues no tendrías más que susurrarle al Tiempo tu deseo y el Tiempo en un abrir y cerrar de ojos haría girar las agujas de tu reloj. ¡La una y media! ¡Hora de comer!
-Sería estupendo, desde luego-admitió Alicia, pensativa-. Pero entonces todavía no tendría hambre, ¿no le parece?
-Quizá no tuvieras hambre al principio -dijo el Sombrerero-. Pero es que podrías hacer que siguiera siendo la una y media todo el rato que tú quisieras.
(no me dejó ser anónima, tu blog)
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